Búsqueda personalizada
Made In Argentina PageRank
Archivos
Nube de Etiquetas

Entradas con la etiqueta ‘Amor’

 

Se refiere al amor inalcanzable, a aquel que por diversas circunstancias no se puede materializar; en el puede haber un elemento sexual que se da de forma mental, imaginativa o idealística y no de forma física.

El amar de una manera platónica por lo general se asocia a:

- Cierta frustración que va unida al mismo tiempo a la esperanza de encontrar a la persona amada en la realidad a través de la fantasía y en la imaginación.

- Se manifiesta como una necesidad de tener lo ideal sin que sea real.

- También se manifiesta como una frustración de una realidad no consumada.

¿Cómo es un amor platónico?

  • Es un amor en el que la ilusión es al alimento que mantiene siempre encendido el deseo y la esperanza.
  • Son amores que no son impulsivos.
  • Es un tipo de amor que concede más importancia a lo espiritual, emocional e intelectual que a lo físico o sensual.
  • Es un amor en el que hay mucha intimidad en el sentido que la persona lo vive dentro de sí mismo.
  • No tiene matices.
  • No tiene negociación.
  • Es libre de detalles sucios.
  • Se encuentra fuera del tiempo: no envejece.

Origen del amor platónico

El amor platónico debe su nombre al sistema filosófico fundado por el griego Platón, para quien esta idea de amar se encuentra dentro de la clasificación de los tipos de amor en sus Diálogos (sobre todo en Fedro y El Banquete) donde nos habla de un amor a la belleza manifestándose típicamente en el amor entre un hombre y un muchacho, pero un amor que es preferible expresar en forma intelectual y no física.

Platón sostenía que el verdadero amor es el amor a la sabiduría, al conocimiento, por lo tanto el amor platónico no es el amor al ideal de una persona sino el amor a conocerla y por saber de ella.

Mientras que la belleza del cuerpo sostenía, no se halla en el cuerpo mismo sino que es la imagen o reflejo de la belleza espiritual, por lo que el alma humana debería aspirar a conocer y amar esa belleza esencial.

¿Quienes son más susceptibles a un amor platónico?

Los amores platónicos se dan sobre todo en personas que son introvertidas, románticas e intelectuales, personas que en ocasiones se sienten inseguras ante al amor físico y que sin embargo tienen una gran riqueza interior y todo un mundo de expresión de sus sentimientos a través de la intelectualidad.

Estadísticamente hablando los hombres son más propicios a tener amores platónicos que las mujeres, esto se debe a que la mujer es más abierta a la hora de expresar sus sentimiento; el hombre en cambio los expresa a través de idealizaciones y fantasías que basándose en la realidad.

¿Tener un amor platónico, es bueno?

¿Cuantas personas no han tenido un amor platónico en alguna etapa de su vida?, casi todo el mundo pasa por un periodo en el que crea fantasías y se apoya en ellas durante un tiempo lo cual hasta cierto punto es saludable, lo peligroso viene cuando la persona se queda estancada en esos mitos o amores platónicos.

* Un amor platónico nos puede ayudar para conocernos más a nosotros mismos.

* A través de este sentimiento avivado por la imaginación, la persona puede llegar a descubrir qué es lo que realmente desea en el amor para luego poder amar de verdad, ya que en la fantasía se resuelven los pensamientos unidos a la emoción del amor, y por lo tanto es un buen camino para el conocimiento de uno mismo en este sentido.

* En una forma de vida como la que llevamos hoy: consumista y donde la apariencia externa es fundamental para sobrevivir y salir adelante, tener una ilusión por el amor tranquiliza, relaja la mente y el espíritu de las personas.

* El contar con un amor platónico en cierta forma te ubica en el camino de la visualización para luego poder hacer realidad los sueños.

La falta de amor produce una sensación de aislamiento y no pertenencia y un sentimiento de vacío difícil de llenar. Pero, ¿Cómo elegir al ideal?

Es común escuchar que las verdaderas historias de amor nada tienen que ver con la racionalidad, que se ama con locura o no se ama, y que la ausencia de conflicto y sufrimiento es falta de pasión. Lo cierto es que esas ecuaciones tan atractivas en las historias de ficción se convierten en obstáculos con los que se enfrentan muchas mujeres en la vida real a la hora de construir una relación sana y estable que las haga verdaderamente felices.

“Todos necesitamos amar y ser amados. La falta de amor produce una sensación de aislamiento y no pertenencia y un sentimiento de vacío difícil de llenar. Muchos creen que el amor es cuestión de suerte, como una lotería. Sin embargo, no es así. Porque el amor verdadero exige esfuerzo y sabiduría: se puede aprender a amar para siempre a alguien si tenemos mayor conciencia de nosotros mismos”, explica la psicóloga Evangelina Aronne. Por su parte, Pablo Nachtigall, psicólogo transpersonal clínico, señala: “Construir una relación sana es un desafío general para toda mujer u hombre. No existe una persona que se haya graduado como especialista en ello, ya que toda pareja afronta diariamente exigencias y factores estresantes dentro y fuera de su vínculo que los afecta. Pero existe en la actualidad un porcentaje importante de mujeres que tiene dificultades emocionales para establecer una relación adulta, madura y nutritiva debido a que en su vida familiar han carecido de modelos adecuados. Por otra parte, nunca hubo tanta dificultad como ahora entre los sexos para encontrarse en un vínculo adulto y maduro”.

¿Lo que ellas quieren?

Según coinciden los especialistas, más allá de los detalles e identidades, las miles de historias de amor llevadas a diario al diván parecen transcurrir todas por un mismo laberinto que, en el comienzo, tiene miedos, inseguridades y obsesiones y cuyo recorrido, independientemente del camino que se tome, culmina siempre en la insatisfacción y la infelicidad, todo lo contrario de lo que se supone que, en teoría, el amor debería ser.

“Creo que esto debe pensarse en términos de dificultad entre los hombres y las mujeres a la hora de construir una relación más que de dificultades de las mujeres. Y para hablar de ello, haría una distinción entre lo que llamamos amor y enamoramiento”, señala Viviana Kahn. El enamoramiento sería ese primer momento de impacto, el famoso “flechazo”, en el que ambos tienen la certeza de haber encontrado a la mitad que los completa. “Pero a medida que la relación avanza y se van compartiendo más momentos de la vida, va apareciendo también lo real de lo cotidiano y las diferencias. Es en ese punto en el que se da la oportunidad de que el enamoramiento se transforme en amor. En muchos casos esto no sucede y aparece un sentimiento de abismo entre lo deseado-idealizado y lo real del otro. Se privilegia la imagen ideal que se pretende, no se renuncia a ella y entonces, se produce en la desilusión, el alejamiento y la consiguiente ruptura. Uno pretende que el otro encaje en el armazón que tenía preparado y pierde la posibilidad de enriquecerse con las diferencias”, agrega la especialista.
Si bien este desfase entre el hombre ideal y el real es uno de los mayores obstáculos para la construcción de una relación duradera, en estos casos la ruptura resulta la salida más sana. Ya que es desde ese desfase no aceptado que se construye gran parte de las relaciones enfermas.

“Hay mujeres, cada vez más, que se enamoran de relaciones complicadas. Estas mujeres sólo buscan en el afuera la confusión emocional que ya tienen dentro suyo: acostumbran relacionarse con hombres inmaduros, infantiles, egoístas, a veces infieles y muy manipuladores. Y lo hacen porque eligen desde un lugar inadecuado. Por lo tanto corresponde a ellas hacerse responsables de ello”, sentencia Nachtigall. Desde su análisis, existen ciertos rasgos de personalidad que dificultan el poder construir una relación sana: la histeria, el resentimiento, el miedo al compromiso, temor a la entrega o la falta de capacidad de dialogar adultamente son factores que, tanto mujeres como hombres, arrastran dentro de sí mismos, sin trabajarlos adecuadamente. El resultado final es un desencuentro en la relación que genera altos índices de frustración, queja y amargura.

Otra de las “patologías” en las que cae hoy buena parte de las personas “infelizmente enamoradas” es la adicción al amor, una subcategoría dentro de la llamada adicción a las personas o codependencia afectiva. Es un síndrome que ha sido muy estudiado en todo el mundo y que tiene su “Biblia” en Mujeres que aman demasiado, un libro publicado en 1985 por la terapista estadounidense Robin Norwood.

“La adicción afectiva es una adicción psicológica que afecta principalmente a mujeres. Consiste en obsesionarse por una persona, permitiendo que ésta controle nuestras emociones y gran parte de nuestra conducta, siendo incapaces de librarse de ella a pesar de que comprenden que ejerce una influencia negativa sobre su salud y su bienestar”, define Evangelina Aronne. Y ejemplifica: las mujeres que se “enamoran” de hombres problemáticos, que pueden ser violentos, inadecuados, adictos a algo, depresivos, sumisos o simplemente irritables y desean convertirlos en su hombre ideal, entonces dedican todo su esfuerzo y su tiempo a esa tarea y, mientras tanto, se postergan a ellas y acepten de manera estoica, como si fueran condición del amor, los sufrimientos que esa relación les ocasiona porque creen que finalmente serán felices con él. “Para ellas es un desafío cambiarlos. Y mientras más amor le dan, creen ver el cambio más próximo. Y así transcurre su vida, dedicándoles su tiempo y esfuerzo a ‘ellos’”, remarca la especialista.

Según Susana Pérez, terapeuta especializada en dependencia afectiva, es importante remarcar que la dependencia puede afectar sólo a una parte de la vida de estas mujeres, en este caso, la que hace a su relación de pareja: “Podemos tener un comportamiento correcto en el trabajo, socialmente o con los amigos, mientras somos dependientes en casa”.

A esta categoría pertenecen los amores obsesivos, esos en los que muchas mujeres se juegan la vida, al punto de creer que todo empieza y se termina en esa persona: “La diferencia entre el verdadero amor y una obsesión es que la segunda es una emoción basada en sentimientos de inseguridad. En este tipo de relación hay dudas y preguntas que no tienen respuestas porque los canales de comunicación nunca han estado completamente abiertos y no hay confianza total. En cambio el amor real te eleva, te hace mirar hacia arriba con orgullo y no te hace dudar”, define Aronne.

Así como muchas mujeres se obsesionan con un hombre al punto de creer que no hay ningún otro que la hará feliz salvo él –aun cuando no cumpla con todos esos requisitos que lo harían el hombre ideal, aun cuando la relación sólo consiste en alguna que otra salida cada tanto–, también existen las que no pueden estar solas y su necesidad de formar pareja está por encima de su deseo de estar con el hombre correcto.

“Una de las cuestiones que más angustia al ser humano es la soledad y el desamparo. Nadie quiere estar solo y esto, en el caso de muchas mujeres, se transforma en un imperativo: sienten que es el hombre el que les otorga una identidad y quien las completa”, explica Viviana Kahn, quien sostiene que cuando el deseo queda así atado a un imperativo, es común que esa mujer salte de una relación a otra con la sola intención de completar el casillero vacío y sin detenerse en la pregunta sobre qué es lo que quieren y de qué manera, o bien, puede arrastrarlas a soportar relaciones insatisfactorias, que se sostienen desde el temor a quedarse solas y no desde el amor. “Habría entonces dos caminos posibles frente a este temor o angustia a la soledad. Uno sería el de retroceder y taponarlo para no ver, ni sentir. El problema de esto es que, si bien, en apariencia, no se está sola, tampoco se disfruta de esta compañía. El otro camino sería hacerle frente al miedo, asumirlo como un obstáculo y poder hacer algo diferente: darse el tiempo de espera y no de acciones compulsivas, para hallarse y descubrirse en sus propias ideas, prejuicios, contradicciones para, con todo esto, decidir un rumbo acorde a sus propios deseos”, señala la psicoanalista.

Obsesivas, idealistas, adictas o fóbicas a la soledad, lo único que todas ellas quieren es encontrar el amor verdadero, el que las haga felices. Esa es su locura.


¿Podría una píldora o unas gotas para la nariz salvar un matrimonio? Tal vez, de acuerdo a un investigador que está estudiando la base química para entender la más complicada de todas las emociones: el amor.

Larry Young dice que su última búsqueda no resultará en una poción de amor de alta tecnología, pero podría aclarar muchas cosas acerca de ciertas enfermedades como el autismo -que afecta la capacidad de forjar relaciones sociales-, estudiando los químicos que están involucrados en las emociones.

“Algunos biólogos podrían ser capaces en poco tiempo dereducir ciertos estados mentales asociados al amor a una cadena de eventos bioquímicos”, dijo en una nota escrita para la revista “Nature” Young, del Centro de Investigación Nacional del Primate de la Universidad Emory, en Atlanta

Su estudio con ratas de pradera ha mostrado que una rápida dosis de la hormona correcta puede alterar drásticamente las relaciones.

Los roedores son un buen modelo para las relaciones humanas, indicó Young. A diferencia de otros animales, conforman parejas para toda la vida y pasan su juventud juntas.

Pero su comportamiento es fácil de modificar, aclara Young.

“Es una reacción química. Al menos en las ratas, sabemos que si uno toma una hembra, la pone junto a un macho e inyecta su cerebro con oxitocina, ella intentará rápidamente vincularse con el macho”, explicó el investigador en una entrevista telefónica.

Al quitarle sus niveles naturales de oxitocina -una hormona que participa en los vínculos sociales, laborales y de cuidado- la hembra rechaza al macho como compañero, sin importar cuántas veces copulen juntos.

MAS POSIBILIDADES DE CITAS

“Empresarios que trabajan en internet ya han comercializado productos como el Líquido Aumenta Confianza, una mezcla de oxitocina y feromonas con aspecto de perfume diseñada para incrementar el área de relaciones y citas de la vida”, según la nota escrita por el investigador.

Young divisa una posibilidad de que los químicos puedan jugar un rol en la unión de matrimonios en crisis.

“Si pudiéramos combinar una droga con terapia marital, sería provechoso”, sostuvo.

“De cualquier manera, avances recientes en la biología de vínculos entre pares muestran que no pasará mucho antes de que un pretendiente inescrupuloso ponga una ‘poción amorosa’ de farmacia en el trago de otra persona”, advirtió en su artículo.