Lo que ahora veo son signos de enfermedad y muerte, y esto no puede ser lo que Dios creó para su hijo bienamado. Si veo estas cosas, es porque no entiendo a Dios. Estoy decidido a ver los testigos de la verdad en mÃ, en vez de aquellos que me muestran una ilusión de mà mismo.
“Lo que veo es una forma de venganza” El mundo que veo no es la representación de pensamientos amorosos, y son mis propios pensamientos de ataque los que le dan lugar. Mis pensamientos amorosos me librarán de esta percepción del mundo y me brindarán la paz que Dios dispuso que yo tuviese.
“Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque”. En ésto y sólo en ésto radica la salvación. Si no albergase pensamientos de ataque, no podrÃa ver un mundo de ataque. A medida que el perdón permita que el amor vuelva a mi conciencia, veré un mundo de paz, seguridad y dicha. Y esto es lo que elijo ver.
“No percibo lo que más me conviene”. ¿Cómo podrÃa saber lo que más me conviene si no sé quién soy? Estoy dispuesta a seguir al GuÃa que Dios me ha dado para descubrir lo que más me conviene, sabiendo que no lo veré por mi cuenta.
“No sé cuál es el propósito de nada “. Para mà el propósito de todas las cosas es justificar las ilusiones que abrigo respecto del mundo, por eso desconozco su verdadero propósito. Quiero que mi mente se vuelva receptiva al verdadero propósito del mundo, renunciando al que le he asignado, y descubrir la verdad acerca de él.
De Un Curso de Milagros - Lección 55
lo mejor es que la nada no tiene propósito, entonces…
¡celebremos!