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Por  José Luis Di Lorenzo

La denigración y auto denigración es un modo de sometimiento. La  educación mediatizada construye a diario el ideario de lo que somos, de  lo que no somos, de lo que podemos y de lo que no podemos,  descalificando sistemáticamente lo propio. Sus noticieros dan cuenta que somos los que peor manejamos, los que más  accidentes de tránsito tenemos y generamos, que no hay lugar más inseguro que el nuestro, y si bien sus afirmaciones son dogmas que no condicen con datos reales de otras latitudes, se hace un lugar común dar  por cierto lo que la imagen de la dictadura de la pantalla única instala.

Tengamos claro que la dependencia es cultural, el ejército de ocupación son los multimedios globales, la finalidad es la predación de nuestra riqueza y el sometimiento del pueblo. Dato que no podemos soslayar para  desde ese prisma visualizar el conflicto agropecuario que como país hace un par de semanas nos jaquea.

Uno de nuestros proyectos de país fue el de la generación del ochenta,  que si bien concluyó económicamente con la crisis mundial de 1930,  mantiene latentes valores que por haberlos incorporado a la educación  formal ha logrado que perduren. Ese es el proyecto europeizador,  económicamente conocido como el de la  Argentina circular, ya que limitó su territorio al circulo con centro en  la Ciudad de Buenos Aires extendido hasta lo ocupado por la tierra  fértil, la pampa húmeda; cuya riqueza se circunscribió al ganado y las mieses, producto natural de nuestro suelo, con destino a exportaciones  por entonces- principalmente a Inglaterra. El Proyecto del Ochenta anhelaba cambiar a los habitantes de nuestro  suelo a quienes despreciaba y consideraba bárbaros, por lo que promueve la inmigración europea. Su acotado límite geográfico (el circular) fue  funcional a ignorar y también despreciar nuestro interior territorial y  a los demás pueblos latinoamericanos. 

Una rápida mirada al lock out que desde hace un par de semanas lleva adelante el campo argentino, exhibe claramente la vigencia de aquel  ideario y sus valores. Una foto publicada en un diario local muestra un  cartel que reza VIVA LA PATRIA, VIVA EL CAMPO ARGENTINO, imagen que asimila la patria a la de los civilizados hombres del campo, ignorando  simbólicamente al resto de los argentinos, los bárbaros.

La organización de los pueblos obedece a dos grandes esquemas, enseña  Armando Poratti, uno universal caos /cosmos,  el otro occidental ser /  nada. Justamente el Proyecto del Ochenta refleja está última dicotomía cuando asume que el bárbaro ?no es?, no es humano y por lo tanto puede y  debe ser suprimido. Lo que permite constatar la raíz genocida que encierra la ecuación sarmientina civilización o barbarie. Ideario  funcional al proyecto de sumisión incondicionada al norte imperial,  proyecto de no país, que nos fuera impuesto por el golpe de estado de 1976 y del que todavía no hemos podido salir, que como la protesta del  campo acredita se resiste fuertemente a que lo cambiemos.

La lógica que nutre la actual extorsión que el campo realiza a sus  clientes argentinos a quienes mediante el bloqueo de sus rutas intenta  rendir por hambre, supone que estos nuevos civilizados tienen el derecho absoluto al lucro, aún hambreando a los bárbaros (consumidores de  nuestro suelo). Derramar un millón de litros de leche pretenden que es culpa del gobierno que toma medidas que ellos no comparten ni aceptan. Los multimedios por su parte exacerban la denigración institucional,  intentando poner en pie de igualdad a quien preside la Argentina con los  productores agropecuarios, como si se tratara de dos partes, de dos  facciones que deben “sentarse a conversar”, a “conciliar”.

Lo grave es querer confundir a la población ocultando que el desabastecimiento alimentario, que la avaricia de los dueños de campo,  chacareros y terratenientes,  plantea, genera las condiciones de un enfrentamiento social (cuasi guerra civil embozada). No es inocente el derramamiento de leche y mucho menos lo será que se derrame sangre.

No es la estética verbal de la Presidenta o el presunto autoritarismo  que se le atribuye lo que molesta. Lo que está en disputa es quien  manda, si el pueblo que vota al Presidente (el o la que sea) o las  corporaciones económicas y mediáticas. Baste recordar que cuando Arturo Frondizi fue Presidente lo condicionaron hasta que por renuncia de Rodolfo Frigerio asumió el  Ministerio de Economía Alvaro Alzogaray, que muerto Perón se presionó al  Gobierno de Isabel Martínez logrando sustituir las fuerzas productivas  que hasta allí habían conformado la CGE y la CGT por las especulativas agrupadas en el Consejo Empresario Argentino que encabezara entonces  José Alfredo Martínez de Hoz. Que el derrocamiento de Isabel Martínez de  Perón también fue precedido por un lock out del campo. El enfrentamiento del campo no es un partido de fútbol al que podemos  asistir como espectadores. Se inscribe en la lógica de poder que  pretende perpetuar el sometimiento de la gran mayoría del pueblo argentino, y cuenta con Libreto mediático propio del experto  internacional Anoop Singh, aquel que en plena crisis de 2001, cuando  también estuvimos próximos a la disolución nacional, planteó que Argentina fuera gobernada por expertos internacionales, porque asumía que no tenía dirigentes idóneos para hacerlo.

De lo que se trata es de mucho más que un enfrentamiento de estilos o modales de nuestros gobernantes, lo que no se dice es que el recurrente  intento de despedazar a laArgentina está a la vuelta de la esquina. Que  es lo que se propicia en Bolivia al azuzar el enfrentamiento entre provincias ricas y pobres o lo que se logró en Yugoslavia, dividida en  varios países (Serbia, Montenegro, Macedonia, Kosovo y la Yugoslavia  residual).

El modelo consumista opera sobre el registro básico del hombre, el  deseo, a partir del cual todo vale. Los dueños de la tierra simplemente creen que están frente a un? supermercado?, visión que desata y  justifica su egoísmo, la avaricia, la injusticia, aún causando muertes y destrucción. Circunstancia que lamentablemente nuestra historia claramente acredita.

Más allá de cualquier argumentación formal y aún suponiendo que lo que demandan fuere total o parcialmente justo, no cabe duda que apelar a la  extorsión del hambre por desabastecimiento alimentario del pueblo deslegitima por inmoral este planteo agropecuario. Es hora de construir  una nación para todos los argentinos. Nuestro campo debe aceptar que la  patria es mucho más que sus campos y sus vacas, así como que los  argentinos somos más que sus clientes.

* Nota editorial del semanario digital Lo Social - 30-03-08

5 comentarios para “EL CAMPO NO ES LA PATRIA”

  • [...] Farmer's Front), where they criticize the measures of the sectors linked to the countryside. At Claro de Luna [es] they analyze and criticize the posture of the sectors in favor of the strong measures by the rural [...]

  • [...] (Fronte Contadino), in cui si criticano le proteste dei settori collegati alla campagna. Su Claro de Luna [es] si analizza e critica la posizione dei settori in favore di misure forti per il settore agricolo, [...]

  • ricardosal:

    De acuerdo a la Constitución, todos los habitantes que quieran habitar el suelo argentino son integrantes de este colectivo imaginario llamado Patria. Los productores rurales, en consecuencia, independientemente de sus opiniones y acciones, pertenece a este colectivo. Si queremos que exista pluralidad ideológica, debemos tolerar la existencia de ciudadanos más o menos patriotas. De modo que el grado de patriotismo de una persona no debería ser tomado en su contra. La Constitución también asegura el derecho de reclamar y peticionar ante el gobierno. Aunque sectorial, el reclamo del campo interesa al resto de los ciudadanos (a mi por ejemplo, que no poseo campos ni intereses en este sector) en tanto pone en discusión el tema del poder recaudatorio ilimitado y arbitrario del estado. El gobierno, segun escucho a Alberto Fernandez decir, esta orgulloso de su absoluto poder de aumentar alicuotas hasta porcentajes que podrían considerarse confiscatorios. Esto despierta las simpatias de los empleados con salarios relativamente altos, que ya estan pagando tasas marginales de impuesto a las ganancias del 35 porciento. Esta tasa es muy alta. Si ademas, a estos empleados se les retuviera parte de sus ingresos para cualquier cruzada social (digamos que se re-establece el incentivo docente, causa noble a la cual yo aporté), deberíamos tener el derecho a reclamar por arbitrariedad y excesiva carga fiscal. Un gobierno con poderes ilimitados termina destruyendo esta comunidad llamada Patria que ha costado tanto instituir y mantener. La disminución de la pobreza, la eliminación del hambre y la desnutrición son objetivos aceptados por la mayoría de nuestos conciudadanos. Pero los mas razonables entienden que este debe ser un esfuerzo a mas largo plazo, un esfuerzo sostenido que llevará más de tres periodos presidenciales alcanzar. Y esto siendo optimista al decir esto.

  • [...] (Fronte Contadino), in cui si criticano le proteste dei settori collegati alla campagna. Su Claro de Luna [es] si analizza e critica la posizione dei settori in favore di misure forti per il settore agricolo, [...]

  • [...] del Frente Campesino, donde estos critican las medidas de los sectores ligados con el campo. En Claro de Luna analizan y critican la postura de los sectores a favor de las medidas de fuerzas de los sectores [...]

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